• Los Cabos river urbanism by 2012 L+U Grad Students


    Woodbury University School of Architecture has a new webpage come in and take a look. 

    Our one year Masters of Science in Architecture with emphasis in Landscape Urbanism is still open for Fall 2013 directed by Rene Peralta.  More info Click HERE

  • “En una ciudad de flujos constantes y diversos, es necesario generar pausas específicas que permitan apreciar mejor el paisaje cotidiano.”
    Somosmexas.

    PAISAJES RECONFIGURADOS
    Taller de verano | Chihuahua, Chih. | Junio 2013
    Isthmus Norte + Somosmexas + René Peralta.

    Más información:
    contacto@isthmusnorte.edu.mx
    info@somosmexas.com

  • Aqui el texto que escribi para Domus sobre el modulo Prep de Cro Studio

    Back to the City
    El Grupo México era el nombre de pelea de esta comunidad, antes que se rebautizara como Camino Verde, ubicada como muchas en Tijuana, aglomerada en un cerro y cerca del cruce 5 y 10 (que adquirió su peculiar nombre por una vieja tienda donde la mercancía costaba 5 y 10 centavos de dólar) en lo que sólo hace 40 años era la periferia de la ciudad. Por mucho tiempo fue la colonia con más incidencia delictiva, un barrio formado por asentamientos irregulares en los años 70.  De aquí salían los malos, los malandros, lugar con el estigma de una zona sin ley donde en ocasiones ni la policía quería entrar.  Con una población de 41,650 habitantes (de acuerdo a datos recientes del INEGI), parte de esta colonia se ha convertido en los últimos años en el conejillo de indias del desarrollo urbano (bottom-up), un pedacito de la Bogotá de Peñalosa en Tijuana. En Camino Verde y sobre un canal pluvial se construyó un proyecto ambicioso del gobierno federal (SEDESOL) con la intención de limpiar la imagen de esta favela norteña por medio de un centro comunitario, canchas deportivas, área de juegos infantiles, una granja urbana y biblioteca digital, todo construido con urgencia y bajo el concepto de “Build It and They Will Come!”. El proyecto le apuesta a la arquitectura como reformador del tejido social y la regeneración urbana, promoviendo la colaboración de varios arquitectos y artistas jóvenes de la ciudad. Cada uno con su peculiar estilo o estrategia, desde espacio “performativo”, obras con tintes ecológicos y estructuras híbridas (Tijuana es la ciudad híbrida por excelencia según Canclini), que intentan borrar los límites entre el espacio público y el institucional.  A lo largo del canal cada uno de los arquitectos intentó hacer su pedacito de arquitectura social enfocándose en los detalles del espacio, el contexto y las actividades de los habitantes que usan las calles aledañas para un swapmeet varios días de la semana (los que son llamados Tianguis en otras partes del país). Ahora construidos los proyectos, las organizaciones institucionales y civiles intentan lograr imponer sus programas sociales en los espacios recién edificados, pero ¿quién se hará cargo de su programa social?, que si el Cecut o Tijuana Innovadora, los colonos no saben, sólo se paran unos minutos a ver estos edificios construidos sobre un arroyo, preguntándose: “¿No se los llevará el agua cuando llueva?”
    CRO studio
    CRO studio es una oficina como muchas a lo largo de frontera con un pie en EE. UU. (San Diego) y el otro en México (Tijuana). Integrada por Marcel Sánchez y Adriana Cuellar, dos jóvenes arquitectos educados en UCLA y Harvard que forman parte de la facultad de arquitectura de Woodbury University en San Diego. Es importante saber que muchos de los jóvenes arquitectos de la frontera viven esta doble vida. La Academia gabacha, por lo menos la del suroeste de california está estrechamente fusionada en los temas fronterizos de México. Esta situación crea una forma de práctica alternativa donde a veces la realidad de un mundo en desarrollo se mezcla con los deseos utópicos de la formalidad académica gringa. Estas oficinas operan en cierta crisis bipolar. Sin embargo esta crisis también le afecta a la disciplina de la arquitectura contemporánea, una crisis que surge por las inquietudes posmodernas de la diversidad, multiculturalismo, hibridismo, etc. Conceptos que siguen sin resonar en el formalismo tectónico del Norte. La crisis presente en el urbanismo ilícito como los casos de Tijuana, donde casi el 75% de la ciudad fue construida sin arquitecto y más de la mitad de las viviendas tienen un origen informal, aumentan la postergación de arquitecturas de revista o de clientes adinerados. ¡Arquitecturas para gente nice!
    Crostudio decide agraviar su crisis con la crisis sociocultural de Camino Verde por medio de un proyecto que les fue comisionado por SEDESOL, donde los cambios fueron constantes, el presupuesto mínimo y los honorarios casi nulos, Welcome to Tijuana!


    Módulo Prep
    El edificio está construido de block de concreto convencional con losas también de concreto, una especie de bunker de la información a primera vista, con pocas ventanas pero con una aperturas grandes en sus accesos, invitando a los habitantes a asomarse para después, como acto de succión, atraerlos a un mundo digital. Sin embargo después de estar en la antesala de los accesos nos damos cuenta que el edificio es un especie de Klein Bottle  dondeel interior se desdobla al exterior, una especie de catarsis espacial. Su interior cuenta con un espacio abierto con sólo una serie de gradas que funcionan como plataformas para un centro de cómputo, creando una especie de escenario o teatro de la información como lo describen los arquitectos. La pendiente formada por las gradas interiores favorece la creación de un escenario exterior en la fachada posterior, permitiendo de nuevo esta disolución de la envolvente sólo como fachada, creando una potencial activación urbana, sin importar el horario de uso de la misma biblioteca, el edificio en ese sentido es más democrático sin abrirse completamente.
    Por medio de estos trucos ópticos y espaciales, el edificio parecería de mayor tamaño de lo que en realidad es, unas estrategia que propone al mismo como una infraestructura abierta o una especie de plug-in urbano donde los usuarios se integran sin la formalidad tradicional del interior/exterior o del ceremonial umbral.
    En sí, toda la tectónica del edificio tiene que ver en cómo la forma de las diferentes fachadas se abren y facilitan otros programas ya establecidos en el lugar, como los swapmeets que se ponen en la calle, las zonas de descanso de los habitantes que caminan a lo largo del canal a sus casas, también buscando la posibilidad de que se generen nuevas formas de congregación y actividades alrededor del edificio. Su estética es simplemente programática, el blanco de sus fachadas alude a una cierta negación a la representación contextual o de la tendencia actual de las superficies verdes. Sin embargo el edificio funciona como escenario de la vida cotidiana del lugar resonando como un teatro urbano que, ¡quizá nos recuerde a un teatro griego en una colonia de Tijuana!  Esperemos que mientras se propone a una organización que tome la rienda su programa interno, la comunidad se apropie del edificio, por lo mínimo seria genial que se empezara a plasmar un grafiti colectivo en sus fachadas!

    Infrastuctural Borderscapes
    “Si las fronteras existen (y son reforzadas) entre las clases sociales, los géneros y cuerpos también, paradójicamente, existen entre los objetos.”
    Heriberto Yépez – Made in Tijuana
    ¿Cuál es la relación entre infraestructura y arquitectura o su posible hibridación como en el caso de Camino Verde? Parece que por estar ubicado un canal pluvial el gobierno federal obtuvo la posibilidad de construir este proyecto social sobre el mismo. Existen los precedentes de infraestructuras convertidas en espacios públicos tal como el reconocido High Line de Nueva York, donde una vieja vía de tren elevado se convierte en un parque lineal. Este proyecto se propone como un espacio continuo donde el atractivo es ver las obras arquitectónicas aledañas a la vía. En el caso (formal) de Camino Verde las obras están sobre la infraestructura creando una crisis visual y urbana entre los elementos que tradicionalmente son complementarios pero no íntegros. Aparte del proyecto Prep de CRO studio las demás obras edificadas sobre el canal, funcionan con su propia lógica y estética como si el plan maestro solo fuera interconectado por la infraestructura de ingeniería hidráulica y no por un proyecto común de espacio público, en este sentido las obras generan una frontera entre ellas. Esto obliga a que cada arquitecto busque la integración del proyecto con las actividades que se desarrollan contiguas a cada estructura. Es de aplaudir el intento de invertir en las zonas más necesitadas de la ciudad con espacios para la convivencia social entre los habitantes de las colonias. Proyecto como el Módulo Prep de CRO studio también muestra que la disciplina de la arquitectura vuelve a ver la ciudad entera como campo de experimentación .  
    René Peralta

  • Todos los alumnos y arquis de Tijuana estan invitados a la presentacion de tesis y exposicion de trabajos en Woodbury Architecture SanDiego este sabado. las presentaciones inician a las 10 am y el party es desde las 6 pm con musica y cerveza artesanal…no se lo pierdan!

    Tomorrow Saturday April 27, 2013 we will have a info session at Woodbury University San Diego from 12pm-1pm stop by if your interested in ou Landscape+Urbanism Masters. if you are a US citizen there are substantial grants (free money) for your tuition!


  • TJ en SF
    Por si estan en SF visiten City Lights 
    Fiamma Montezemolo & Josh Kun celebrate the release of Tijuana Dreaming: Life and Art at the Global Border 
    Thursday, May 9, 2013, 7:00 P.M., City Light Bookstore, San Francisco 
    with guest readers Heriberto Yepez, Tarek Elhaik, and Donna Conwell

  • Este Blog Cumple 10 Anios  – A celebrar con mi texto que se publico en el Libro del 30 aniversario del Centro Cultural Tijuana.

    La historia de una Bola
    René Peralta Ramírez
    ¿Qué es la imagen o cómo se construye un símbolo arquitectónico? La arquitectura es parte de un imaginario común que crea vínculos entre el espacio social y físico. La producción de los símbolos es una labor muy diferente a la producción del objeto tectónico situado en el espacio de la ciudad. Los arquitectos producen objetos concretos basados en lógicas cartesianas, sin embargo, la producción de símbolos urbanos no es sólo producto del arquitecto. El espacio social de la ciudad se produce por medio de la interrelación de ideas, vivencias y experiencias de los ciudadanos, que con el tiempo producen e identifican los símbolos dentro de la misma; sin embargo, el quehacer de la arquitectura se considera un acto político que produce obras dentro del espacio físico de la ciudad (o absoluto, como dijera David Harvey). Estas obras están basadas en ideologías abstractas de la forma (teorías), dentro de la disciplina o de una visión idealista del mundo en que vivimos: simetría bilateral, ejes, órdenes clásicos o superficies.
    Históricamente, la producción de la arquitectura como símbolo, invariablemente ha estado ligada con percepciones cualitativas: los caminos, los cerros, montañas o el cosmos; vinculadas con acontecimientos cíclicos: tormentas, producción agrícola, eclipses, etcétera; y después connotada por medio de la representación abstracta de la geometría arquitectónica. Fue en el siglo xx cuando se promovió la disolución de la carga simbólica en la arquitectura por ideologías de nuevos flujos e intercambios sociales que produjeron las economías de un mundo universal e industrial, y que al final originó una arquitectura racional. Como explica Manfredo Tafuri, a principios del siglo xxse inició el proceso de formación del arquitecto como el ideólogo de una nueva sociedad universal y antihistórica.[1]
    El Centro Cultural Tijuana (Cecut) está compuesto de varios volúmenes que configuran un híbrido entre forma modernista (lógica cartesiana) y símbolo neoclásico (lo subliminal de Boulle), visiones paradójicas de la arquitectura en el siglo xx. Es un edificio contradictorio y complejo, como dijera Robert Venturi.
    Su arquitecto, Pedro Ramírez Vázquez, en colaboración con Manuel Rosen Morrison, reitera en su monografía publicada en 1989 que sus obras y uso de la materialidad están basadas en los principios urbanos y tectónicos de las culturas prehispánicas, relacionándose también con los espacios públicos/privados de la época colonial.[2]Su obra es nacionalista y posmoderna a la vez, por la integración de los significados apropiados de diferentes épocas de la cultura mexicana, utilizando en ocasiones un tercer discurso, el racionalista, importado de Europa y de Estados Unidos a México a principios del siglo xx.
    La arquitectura del Cecut fue tan insólita para los tijuanenses como lo fue el estilo mudéjar del casino Agua Caliente, diseñado por Wayne McAllister en 1928. Los estilos de la arquitectura de la ciudad fueron siempre eclécticos, construcciones de madera y algunos edificios seudomodernistas.[3]En Tijuana, lo más cerca que estuvimos de la arquitectura mexicana fue en el Instituto Salk de Louis Kahn en La Jolla, California, donde el arquitecto jalisciense Luis Barragán le propuso a Kahn mantener la plaza principal sin vegetación, creando así uno de los espacios más sublimes en Norteamérica.
    Teo-Tijuana
    Pedro Ramírez Vázquez se inspiró en construcciones de nuestros antepasados en donde se brinda culto a los dioses de la lluvia, la luna, el sol, etcétera. La pirámide de Mesoamérica es la estructura que apunta hacia el cosmos en ofrenda por la sobrevivencia de una cultura.
    El Cecut lo utiliza como un símbolo reciclado ¡un remix teotihuacano en la frontera!. “La Bola” al centro del proyecto es una ofrenda tectónica donde se simula el cosmos por medio de un sofisticado sistema de proyección. A Tijuana no sólo la mexicanizaron sino también le adaptaron una cultura precolombina, ¡el Aztlán del siglo xx, ese!
    El Centro Cultural y Turístico de Tijuana (su razón social) fue el toque final de una propuesta nacional para la recomposición urbana de la ciudad. El proyecto urbano impulsado por el gobierno federal y trazado por el arquitecto Pedro Moctezuma fue el intento por mexicanizar Tijuana, ya que por ubicación geográfica y desde su concepción Tijuana sufría de una falta de mexicanidad, como bien lo resaltó el escritor Raymond Chandler en su novela The Last Goodbye: “Tijuana is not Mexico”.
    Actualmente vemos que la traza urbana de lo que hoy conocemos como la Zona del Río fue un eje importante para la colocación de héroes nacionales en glorietas semejantes a las del Paseo de la Reforma en la capital de país. Tijuana por fin reconoció su mexicanidad. Junto con el canal de concreto más grande construido en el país, Tijuana ahora lucía lista para su modernización, su imagen era impulsada por visiones centralistas y una arquitectura de Estado, como explica el investigador Tito Alegría:
    La virtud de Ramírez Vázquez consiste en haber reutilizado formas y principios surgidos en las batallas anti-historicistas, amalgamados con conceptos de origen prehispánicos, para darle a la arquitectura del poder el consenso necesario para que la gente sienta solucionada su necesidad expresiva y el Estado ejecute presencia en el territorio a través de la arquitectura, es decir, una finalidad aún histórica.[4]
    La Bola cosmo-política
    Revestido en concreto y organizado en simples volúmenes, ¡el Cecut pesa! Su materialidad se impone sobre la historia arquitectónica de la ciudad, después del casino Agua Caliente, es una de las inversiones más importantes que se han dado en la ciudad.
    El museo y la sala de espectáculos configuran una “l”, que forma una plaza donde se ubica La Bola, que funge como sala de proyección omnimax en forma esférica. La Bola, como la bautizaron los ciudadanos, muchas veces se ha relacionado con la obra de Étienne-Louis Boullée y su proyecto para el Cenotafio a Newton. Comparativamente con la obra de Boulle, el omnimaxproyecta el cosmos sin representar los ideales neoclásicos del arquitecto francés (lo sublime), La Bola, en tanto, tiene más parecido a una obra de Béton brut, parte del movimiento arquitectónico que decribió el crítico inglés Rayner Banham como brutalista. La Bolahace referencia a su funcionalidad y en conjunto es ubicada al centro de la plaza limitando la congregación interrumpida de los usuarios como en los zócalos tradicionales, La Bola es, pues, el elemento ordenador del Cecut, todo lo demás es un intersticio.
    Las caras de la Bola
    El Cecut se ha convertido en la plataforma artística local, representado la contrariedad entre lo nacional y lo fronterizo, donde las visiones de una realidad urbana y una imagen nacional han discutido su convivencia. En 1994 el artista tijuanense Marcos Ramírez erre participó en el evento artístico binacional InSite, con la obra de instalación titulada Century 21, consistente en una casa construida con material reciclado y residuos provenientes de Estados Unidos, como las miles de viviendas que se encuentran en la periferia de la ciudad; viviendas para trabajadores de maquilas que ganan sólo lo suficiente para construir una casa de madera. La obra de erre se contrapone a la visión centralista (externa) e institucional con la realidad de los procesos de crecimiento informal de la ciudad y de la memoria del forzoso desalojo de Cartolandia, favela instalada sobre el Río Tijuana antes de su canalización. En el catálogo más reciente del artista se describe la obra de esta forma:
    La instalación fue colocada en la explanada principal de Centro Cultural Tijuana (Cecut) creando una yuxtaposición entre la monumentalidad y solidez de la arquitectura institucional mexicana y la fragilidad entre una estructura nómada, simbólica de un insurgente y flexible urbanismo.[5]
    No sólo los artistas locales, sino también los extranjeros han utilizado al Cecut como referente de la contradicción representada por la imagen urbana de Tijuana, una realidad inevitable de reconocer. En otra edición de InSite, en el año 2000, el artista polaco Krzysztof Wodisczko proyectó sobre La Bola imágenes de los rostros de mujeres trabajadoras de la industria maquiladora que narraban en vivo su testimonio sobre su condición familiar, abusos laborales, entre otras realidades que viven cientos de trabajadoras que ensamblan todo tipo de productos para el mundo; por una noche La Bola obtuvo rostro pero no fue el de un diosa mexica o de algún revolucionario, sino el de los ciudadanos que viven en la periferias pobres de Tijuana, más alejados geográficamente del Cecut.
    ¿Dónde quedó La Bola?
    Desde su fundación hace treinta años, el Cecut ha estado trasformando su significado, primero se construyó como un bastión de la mexicanidad, después lo adoptaron como lugar donde la cultura fronteriza legitima sus procesos locales por medio de confrontaciones con la curaduría y con el edificio mismo. Finalmente, intenta por medio de un cambio arquitectónico con la construcción de El Cubo y la cineteca Sala “Carlos Monsiváis” construir un nuevo diálogo con la cultura local.
    Para el ciudadano común todavía es una incógnita lo que pasa o puede pasar en el Cecut. Una encuesta llevada a cabo en 2012 por un semanario local (una muestra de 400 entrevistas), indica que 45.5% de los ciudadanos encuestados no visitan el CECUT porque no les llama la atención y sólo el 47.5% supo que había dentro de “la Bola”.(7)  La incógnita de los tijuanenses es un sentimiento común en la crisis de la institución del museo a nivel global. El efecto Bilbao de la década de los años 90 intentó presentar la arquitectura del museo como parte de la rehabilitación urbana de la ciudad post-industrial. En muchas otras ciudades del mundo se inicia una confianza en la imagen de la arquitectura estelar, ya sean museos, estadios o bibliotecas, produciendo en muchas ocasiones la incongruencia del deseo de la construcción de la modernidad por encima de tejido urbano social desprotegido.
    La función de los museos del México moderno era conservar y recontextualizar el patrimonio histórico a través de una política de Estado, como menciona el sociólogo Néstor García Canclini: “Los museos en México tuvieron la tarea de proponer una monumentalización y ritualización nacional de la cultura”.[6]El Cecut se encuentra en tiempo de transformarse en una institución abierta que promueva la cultura local, que de alguna forma ya es parte de la actividad nacional, aquí en Tijuana se han formado no sólo artistas sino también promotores culturales que han llevado su conocimiento a otras partes del país y de América Latina. El edificio tiene sus límites, su espacio absoluto; su desarrollo debe ser tecnológico y ubicuo, nuestras instituciones tendrán que descentralizarse y dejar de ser sólo el lugar de la élite el lugar para ser visto como en la gran escalera de la ópera de Garnier y extenderse por la ciudad de forma virtual creando un fuerte lazo entre las comunidades que le falta por convencer.
    Fuentes
    Alegría, Tito, “El Centro Cultural Tijuana: Crítica de arquitectura”, Esquina Baja, Tijuana, México, Asociación Cultural Río Rita, núm. 2, 1987.
    Galas, Miguel, Ramírez Vázquez, México, García Valadez Editores, 1989.
    García Canclini, Néstor, Hybrid Cultures: Strategies for Entering and Leaving Modernity, Minneapolis, mn, E.U.A., University of Minnesota Press, 2001.
    Piñera Ramírez, David, Historia de Tijuana. Semblanza general, Tijuana, México, Universidad Nacional Autónoma de México/Universidad Autónoma de Baja California, 1985.
    Sanromán, Lucía, y César García, Marcos Ramírez erre, México, Instituto Nacional de Bellas Artes, 2011.
    Sánchez, Osvaldo (ed.), Fugitive Sites: InSite 2000-2001, San Diego, ca, E.U.A., Installation Gallery, 2002.
    Tafuri, Manfredo, Architecture and Utopia, Boston, mit Press, 1976.


    [1] Manfredo Tafuri, Architecture and Utopia, Boston, mit Press, 1976.
    [2] Miguel Galas, Ramírez Vázquez, México, García Valadez Editores, 1989.
    [3] David Piñera Ramírez, Historia de Tijuana. Semblanza general, Tijuana, México, Universidad Nacional Autónoma de México/Universidad Autónoma de Baja California, 1985.
    [4] Tito Alegría, “El Centro Cultural Tijuana: Crítica de arquitectura”, Esquina Baja, Tijuana, México, Asociación Cultural Río Rita, núm. 2, 1987.
    [5] Lucia Sanromán y César García, Marcos Ramírez erre, México, Instituto Nacional de Bellas Artes, 2011.
    [6] Néstor García Canclini, Hybrid Cultures: Strategies for Entering and Leaving Modernity, Minneapolis, mn, E.U.A., University of Minnesota Press, 2001.

  • Aqui les dejo los tres cortos producidos en 3 dias en el taller de introduccion al cine en Woodbury University San Diego, impartido por L. Bernstien. / Here are the 3 short film realized during the 3 day film workshop at Woodbury University San Diego, taught by L. Bernstien

  • Texto de Fiamma Montezemolo y fotografía de Rene Peralta para
    AULA 6: The New Mexico, edited by Geraldine Forbes Isais, Robert Gonzalez, and Rafael Longoria (Atrium Press, 2012).”

  • Articulo de Enrique Gili para AEON Magazine sobre Tijuana y su renacimiento cultural, tuve el placer de ser el guia de Enrique en su visita!

    A reputation for cross-border debauchery, desperate migrants and drug violence. Can the arts save this troubled city?

    Bright mural adorn the boardwalk beside the Tijuana-San Diego frontier. Photo by Hernan Cazares

    “‘We are all artists in Tijuana,’ the architect and educator René Peralta said half-jokingly, when we discussed the city’s multiple, shifting identities. A son of the city and my guide for the day, Peralta gave me some valuable background. Tijuana’s origins are a quirk of history: in 1848, under the Treaty of Guadalupe Hidalgo, a line was drawn in the sand demarcating the US from Mexico. Only later did that dotted line on the map harden into an iron curtain.

  • Recien salio el Libro del 30 aniversario del Centro Cultural Tijuana con mi texto titulado”Historia de una Bola”  Just out the catalogue of the 30th anniversary of the Tijuana Cultural Center with my text titled “Historia de una Bola” On sale at CECUT.